SOLEDAD


Hoy la soledad llegó hasta mí
armada totalmente, hasta los dientes,
y con un ataque magistral
de su espada colosal
me ha herido en un costado;
justo en la vieja cicatriz,
que siempre se abre,
cuando intento ser feliz.

No me he rendido fácilmente,
les cuento que he luchado
pero mi lucha solitaria
terminó en gran derrota
y quedó mi pobre corazón
colgando en la picota.

No estoy triste, no señor
una batalla se ha perdido
pero en la guerra del amor
sé que al final,
este corazón, ahora dolido,
ha de ser el triunfador.

Ahora me retiro
para enterrar mi corazón
en ese viejo cementerio donde yacen
mis sueños, mis versos, mi pasión
esperaré allí por el milagro
de un nuevo y pronto amanecer
donde hayan nuevos versos,
nuevos sueños y también
un nuevo y eterno renacer...

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